Para, respira, cobra ánimo y continua...

Si tú que lees, en algún momento te has sentido o te sientes ansiosa/o, desesperada/o, abrumada/o, turbada/o o cualquier situación parecida, esto de a continuación es para ti...

Uno de los muchos espacios que son llenados por él...

Primero, es normal que éstas situaciones en nuestra vida pasen, sí. Jesús nos dijo que "en este mundo tendríamos aflicciones", entonces todo lo que estás sintiendo es normal, eso es lo que el mundo nos ofrece. Pero quiero hablarte de eso, cómo lidiar y cómo salir de ahí.

Es muy difícil tener el control de todo a nuestro alrededor, porque muchas veces el mismo entorno nos exige cada vez más, es como si no conforme con lo que damos quisiera agotarnos nuestra última reserva. Y cuando hablamos de todo esto es imposible no referirnos al CORAZÓN.
Esta palabra abarca muchísimo y el contexto en que lo utiliza la biblia es bastante diferente de cómo lo asociamos tú y yo. Para la biblia y las muchísimas veces que utiliza está palabra la mira más "como la fuente de los pensamientos y no tanto de las emociones" y esto es un como, ¡Wow!

Otra definición que leí es que "los autores de la biblia al escribir acerca de esta palabra pensaban que era una especie de centro de control, en el cual se tomaban todas la decisiones. Así que, cuando leemos sobre el corazón en la biblia, se trata del lugar donde tienes tu voluntad, tu actitud, e intenciones, y es la fuente de tus pensamientos, acciones y palabras. Es el núcleo de quién eres como persona. Tu corazón es esencialmente TÚ"
Cuando lo leí, para mí, esto fue impactante porque pude entender muchas cosas y las innumerables advertencias que hace Dios acerca de cuidar nuestro corazón y saber de qué lo estamos alimentando. Cuídate mucho de lo que piensas y en lo que meditas constantemente, porque tarde o temprano esta será tu conducta.

Entonces cuando llegues a una situación adversa en tu vida, una situación como la descrita al inicio, podrías hacerte la pregunta, ¿qué tengo en mi corazón? o ¿De qué estoy alimentando mi corazón?, allí nace todo, y de allí sale todo... necesitas parar, detenerte ante tantas exigencias o responsabilidades que le están quitando el puesto a Dios, y con esto no estoy  queriendo decir que te vayas a convertir en una persona irresponsable o que vayas a olvidar lo que debes hacer, no; con esto me refiero a debes parar un momento y respirar. Necesitas respirar, analizar que está pasando por tu vida, que estás haciendo, porque llegaste a esa situación, cual es la motivación y sobre todo identificar que está pasando en tu "centro de control" y necesitas cobrar ánimo, pero ¿Cómo?... Uff, creo que esto es lo más difícil de todo el proceso. Porque aquí no solo necesitas la ayuda de Dios, aquí necesitas ayudarte tú, o sea que necesitas de acciones, necesitas moverte.

Algunas cosas que me han ayudado a cobrar ánimo, por ejemplo:
Necesitas empezar a creer, a ordenar tu alma y espíritu. Necesitas reposar en Dios, refugiarte en él y esconderte en él. Cosas que hago y me han servido: escuchar música, por ejemplo como esta; hablar con él, llorar con él, estar a solas con él, ver el mar y escribir. Esto me ha servido a mí, pero tú puedes intentarlo con cosas que te gusten o motiven y donde puedas invitarlo a él. Está esperando por ti.

Sincérate con él, él conoce TODO de ti. Muchas veces la vergüenza nos gana, y creer que Dios no nos ama por lo que hicimos o hacemos es una de la más grandes mentiras que siempre nos creemos, pero la biblia nos enseña que nada, absolutamente NADA, puede hacer que él nos deje de amar, entonces ten esto siempre en mente cuando decidas acercarte a él. Él sabe por lo que pasas, pero tú debes decirlo, abrirte y contarle a tu amigo lo que sientes.

¿En qué estás pensando?, debes obligarte a pensar bien... de las personas, de las situaciones, hasta de ti misma/o. Medita en cosas que llenen tu espíritu, que te regocijen el alma y no la carne. Yo muchas veces cierro mis redes sociales, leo un libro, o simplemente visito el mar, a ti te pueden servir muchas cosas más. Para esto nos es necesario cambiar muchos hábitos, comportamientos, palabras, actitudes que no nos ayudan a avanzar y fructificar.

Y por último, continua...
Ten en cuenta que si donde estás o hacia donde avanzas no estás feliz o no tienes paz, es porque ahí no está Dios. Para, respira, cobra ánimo y continua...



Dios te haga aún más de lo que hoy eres...
D.F.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El propósito de tu desierto

¿Fugaz o eterno?